la última y nos vamos (o las aventuras de tintin y yo)
ya sé que dije que el post anterior era el último del año, pero ayer fuimos a ver the adventures of tintin: the secret of the unicorn y pues es imperante que escriba algo al respecto por dos cosas, básicamente. una porque la película está bien buena y dos porque ayer justo me di cuenta que esta navidad se cumplen 20 años que tuve por primera vez un libro del reportero en mis manos y lo devoré de forma poco usual para un niño de 7 años. pero vamos por partes.
a lo largo de estos 20 años he amado y odiado a tintin, me he acercado a él primero por mero gusto y también le he dedicado un par de ensayos académicos y conferencias. me he dado cuenta del fascismo y del racismo que de pronto permea algunos de sus títulos. he aprendido que también hergé fue el producto de su circunstancias y por lo tanto se debe leer así tal cual. vamos, que el autor belga no actuó de mala fe al crear un par de libros tan polémicos como tintin en el país de los soviets o tintin en el congo (en donde aparece coco, una de las caricaturizaciones más viles de la cultura africana como un todo de las que se tengan memoria). sin embargo, hay en la historia de la narrativa gráfica pocos libros tan influyentes, ahí sí en el buen sentido, como las aventuras de tintin. (en una nota personal, es lo que a mí me hizo ser el lector de comics que soy y hasta cierto punto el lector en general. me hizo también hacerme de amistades entrañables una vez que entré en la carrera).
ahora, la película. cuando supe hace un par de años que steven spielberg estaba trabajando en la adaptación cinematográfica (el tercer intento, si la memoria no me falla) me alegré. y me alegré no por otra cosa sino porque si hay alguien que sabe hacer una película entretenida (subrayen esa palabra, por favor) es él. si mi yo de la prepa hubiese sido el que se entarara, hubiera puesto el grito en el cielo. en la prepa yo era muy forever y odiaba a spielberg porque me parecía “un arma del imperialismo yanqui”. afortunadamente, he cambiado. pero, por el otro lado, también me daba un poco de desconfianza. las adaptaciones de tintin al cine habían probado ser, en el mejor de los casos, una mierda ensartada en un palo. de verdad que cuando uno se encariña así con un personaje y lo llega a sentir como propio, nadie es lo suficientemente bueno para llevarlo a otro nivel. luego, conforme se iban develando más detalles del proyecto, me dio también mala espina que fueran a juntar varios libros en uno solo. ¿el secreto del unicornio, el tesoro de rackham el rojo y el cangrejo de las pinzas de oro? ok. los dos primeros son primera y segunda parte, pero ¿el cangrejo de las pinzas de oro? ¿qué tenía que ver con los otros dos? luego resultó que peter jackson iba a estar involucrado en el proyecto también. pude respirar tranquilo. a jackson le debemos haber creado su versión de the lord of the rings y no sólo eso, sino salir perfectamente bien librado de ello. es decir, tomó la obra de tolkien, y no nomás le dio vida, vamos, la re-creó al grado de convertirse en peter jackson’s the lord of the rings y no en jrr tolkien’s the lord of the rings. dije: “bueno, no puede ir tan mal entonces”.
la película arranca con todo desde el comienzo. la secuencia animada de créditos (à la saul bass) con elementos de todos los libros. ya cuando inicia con hergé dibujando a tintin en un parque, los fanboys podemos estar más que tranquilos. en ese momento dije: “a partir de aquí, nada puede salir mal”. y no. nada sale mal. estamos frente al mejor spielberg haciendo lo que mejor sabe hacer. estamos frente al spielberg que hizo la saga de indiana jones. este spielberg que respetó todo lo que hizo hergé y le puso un poco más sin que se perdiera nada (vamos, en el universo del tintin cinematográfico milú hablando hubiera sido excesivo, por poner un ejemplo). estamos frente al spielberg que al igual que uno es fan del único copetón chinguetas en este mundo y que sabe que la única manera de representar al mundo creado por hergé era en stop motion. creo que el ver a estos personajes moviéndose y hablando es el equivalente a cuando la gente comenzó a ver adaptaciones de sus novelas favoritas en los primeros años del cine.
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¿Qué te pasa, el Sandoval? El “único copetón chinguetas” es el Rey.