mientras lamento haber olvidado mi ipod en el trabajo (bueno, no lo olvidé, se quedó adentro de mi locker, el cual tuvo a bien trabarse y no poderse abrir), intento dejar de procastinar y ponerme a sentar las conclusiones de la tesis. sin embargo, hay algo que me distrae un poco. ayer falleció enriqueta ochoa. poeta genial donde las halla. mujer adelantada a su época. contemporánea de los contemporáneos. y de rosario castellanos. madre ejemplar. abuela de mis primas. durante una época fuimos muy unidos con ella mi hermano y yo. sí, me pone un poco triste. pero en realidad, lo que me pone tenso es sentir que mi abuela no está muy lejos de esto. estábamos sentados hoy al mediodía en la sala de gayosso y pensaba, un tanto consternado: ‘¿cuánto faltará para que yo esté en el lugar en el que están mis primas ahora?’. y no lo pensaba con morbo. lo pensaba con un sentimiento extraño dentro del pecho. si enriqueta hubiera fallecido hace un año, yo no pensaría en eso o así. pero el último año me hizo darme cuenta que, contrario a lo que quería creer, mi abuela no es inmortal. ni es la súper-abuela, como ella misma se autoproclamaba hará unos 15 años.

sigh



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